TOROS: UNA SIMPLE OPINIÓN (11-8-08)

Publicado: 16 mayo, 2013 en Uncategorized

Cuando era niño, fui con mi familia a las fiestas del barrio de Igueldo en San Sebastián. Entre los festejos, el más popular era ese en el que unos señores con los ojos vendados  intentaban degollar a un pollo de un sablazo. Yo no estaba atento al festejo, me divertía viendo en el “corral de las últimas voluntades” a unas aves y a un pato muy gracioso. ¡Qué cara más simpática la de aquel pato! En el rato que estuve con él, ya se hizo mi amigo; me seguía a todas partes. ¡Qué bien me lo pasaba! Hasta que un hombre lo agarró del cuello y se lo llevó. ¿Adonde? Fui corriendo y solo me dio tiempo a ver cómo volaba su cabeza por los aires. Entre miedo y curiosidad corrí a ver la cabeza de mi amigo el pato, aún abría y cerraba la boca durante unos segundos, a pesar de que su cuerpo yacía a unos cuantos metros. Ese día para mí fue todo un trauma. Ya sé que esto no es nada si lo comparamos con la infancia de un niño africano o de Irak, suerte que tenemos los de aquí, y encima nos quejamos por todo.

A lo que voy, este festejo lo prohibieron por maltrato animal, al igual que muchos otros, como por ejemplo el de la cabra que tiran del campanario…, etc. etc. Unos dicen que es tradición popular, otros, tortura animal, y si la tortura animal ha vencido, y por lo tanto las autoridades cancelaron estos festejos populares… ¿Por qué no usan la misma vara de medir para las corridas de toros? ¿Sufren menos los toros que mi amigo el pato, que solo recibió un corte limpio? ¿O a lo mejor es más fácil luchar contra un par pueblos y sus ancestrales tradiciones que contra el imperio taurino y los millonarios beneficios que genera? ¡No seamos hipócritas! O se denuncian todos o ninguno.

La verdad, a mi no me gustan los toros, pero tampoco soy un antitaurino y anitodo radical que solo come vegetales para que no sufran los animales. ¿Qué pasa? ¿Quién te dice a ti que los vegetales no sienten? Si empezamos así comeríamos solo piedras (sin fósiles dentro, claro). Pero una cosa es cierta, amantes del arte taurino, cuando un maestro recibe una cornada…¿alguien obliga al torero a ponerse delante del toro? No ¿verdad? Pues aplicaros el cuento y hacerle la misma pregunta al toro.

   Rafa Zamora Sancho

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